viernes, 27 de abril de 2018

Educación: la necesidad de dotarla de un propósito




¿Cuál podría ser la causa de esa violencia que va al galope en los últimos tiempos? ¿Qué explica la vesania con que se cometen a diario y con poco o ningún arrepentimiento crímenes y agresiones? ¿En qué dimensión específica de los victimarios se hallan los vacíos, extravíos y retorcimientos que los impulsa a hacer lo que hacen?

Es verdad que el ánimo criminal no se explica por una sola causa, pero tal vez una que tenga particular vínculo con él sea la de la educación, o para decirlo con propiedad, la de una educación pobre, sin sustancia, carente de sentido.

La educación de los primeros años supone colocar los cimientos y perfilar la orientación que tendrá la vida de una persona. De allí que este concepto sea tributario del vocablo latín educere, cuyo significado es guiar al educando permitiendo que aflore lo mejor de sí mismo.

Ahora bien, ¿cuán probable es que la educación genere estos efectos en un país en el que una considerable proporción de niños y adolescentes proviene de hogares disfuncionales?

León Trahtemberg, quien tiene amplia trayectoria en el campo educativo, sostiene que muy pocos chicos podrán realizarse bajo estas condiciones y que no cabe postergar más la aplicación de un nuevo enfoque de la educación que conciba a la escuela como un espacio en el cual, antes que nada, los niños se sientan queridos y puedan ser felices.

"Tenemos a un 40% de niños y adolescentes peruanos con problemas de salud mental, a un 30% que sufre de depresión y a un 50% que crece en entornos de violencia familiar. ¿Y qué pasa cuando van al colegio? Los maltratan con sistemas de trabajo que los estresa, para calificarlos luego de incompetentes", explica el experto. 

Desde su perspectiva, no hay forma de que un niño pueda aprender y desarrollarse en estas circunstancias, de modo que la educación deja de tener valor y el proceso termina por truncarse. Lo que pueda suceder después es impredecible, pero sin duda este desencanto hace a un chico más susceptible de incurrir en malas andanzas.

En Escuelas Creativas, una obra patrocinada por Fundación Telefónica que recoge las ideas innovadoras del cocinero Ferran Adriá en aras de dotar de mayor potencia a la educación, se señala que gran parte del debate educativo actual está centrado en los "cómo" y no en los "por qué". Y no falta razón: el énfasis en los procesos y las metodologías nos ha llevado a perder de vista que en definitiva lo que importa es hacer las cosas con un propósito, desde luego de bien y provechoso.

Tenemos por tanto una doble tarea pendiente: de un lado, lograr que una gran mayoría de niños y adolescentes se sienta feliz educándose, y de otro, conseguir que ese aprendizaje les permita descubrir un sentido de vida.  

lunes, 9 de abril de 2018

El precio de la corrupción



Se estima que el costo de la corrupción en el Perú es de unos US$ 10,000 millones anuales, aproximadamente un 5% del PBI. Más allá de las promesas de sucesivos gobiernos por enfrentar y tratar de eliminar este lastre, no parece haber avances significativos y aún más preocupante es la posibilidad de que la corrupción continúe ganando terreno.

Esto es lo que se puede desprender del Índice de Percepción de la Corrupción 2017 de Transparencia Internacional, en el que el Perú aparece en el puesto 96 de 180 y con sólo 37 puntos de 100 posibles. En un balance de los resultados, Transparencia Internacional señala que los progresos contra la corrupción van con demasiada lentitud y concluye que, en definitiva, en aquellos países donde no hay garantías para la libertad de prensa y las estructuras institucionales son frágiles la corrupción tiende a ser mayor.

Lo primero, al margen de algunas propuestas que pretenden cierto grado de control en los medios, no representa de momento un factor determinante de la corrupción. Sin embargo, el precario papel que desempeñan las instituciones, con leyes y normas que pocos cumplen y una excesiva burocracia -un caldo de cultivo ideal para el cohecho y otros males-, sí lo es.

Nancy Yong, socia consultora de PwC, señalaba en una nota publicada por El Comercio que en industrias como la minería, construcción y extracción de petróleo y gas, sus directivos sienten que la corrupción es una “amenaza significativa”, pues la enorme cantidad de permisos y coordinaciones entre funcionarios públicos y privados crea el escenario perfecto para incurrir en el pago de sobornos. Es evidente que mientras más compleja sea una transacción y más personas se vean involucradas en la misma, la probabilidad de que se incurra en un acto ilícito tiende a incrementarse proporcionalmente.

De allí que, como sostiene Ian Vásquez, representante de Cato Institute, desmontar la maraña institucional es una prioridad, comenzando por los ministerios, que en su opinión no deberían ser más de cinco o seis. Por otra parte, es igualmente impostergable la tarea de impulsar una cultura de respeto a la ley y al derecho de otros en colegios y universidades, en niños y jóvenes todavía permeables a los valores.

Un estudio del World Economic Forum (WEF) ha probado que la corrupción es habitualmente un problema que atraviesa a toda la sociedad. Así, cuando las instituciones son débiles y lo que prima es la anomia, la transgresión y la búsqueda del beneficio propio, las prácticas corruptas se vuelven frecuentes en todo ámbito: en la administración pública, en el sector privado y en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Tengamos presente que mientras la corrupción permanezca enraizada en las estructuras del país, alcanzar estándares sólidos de progreso y desarrollo será una ilusión. De modo que empecemos por lo primero.

viernes, 6 de abril de 2018

Lectura: cuando la seducción también cuenta



Si bien en la Prueba Pisa 2015 El Perú anotó avances en los tres ítems básicos que mide esta evaluación -ciencias, comprensión lectora y matemática-, resulta claro que aún seguimos a la zaga con relación a los países que registran los puntajes más altos e incluso con varios vecinos de la región.
Puntualmente, en lectura obtuvimos 398 puntos, bastante de lejos de Singapur (535), Canadá (527) y Hong Kong (527), los tres referentes mundiales, y debajo incluso del promedio de 493 puntos que recomienda Pisa.
Frente a estos resultados cabría preguntarse si, en efecto, la tecnología, sus nuevas plataformas y las nuevas formas digitales de leer y escribir están contrarrestando en alguna medida dichas capacidades. No son pocos los pensadores que han vaticinado que Internet y las redes sociales acabarán por darles el puntillazo final, y que en un futuro no lejano, como lo fue en los albores de las civilizaciones, leer y escribir será una prerrogativa de ciertas élites.
Con una visión más optimista, Isabel Solé, profesora e investigadora de la Universidad de Barcelona, sostiene que la lectura es una necesidad básica y por ello mismo la posibilidad de que desaparezca es muy remota. “Lectura y escritura son instrumentos indispensables para no ser discriminados y son esenciales en nuestra vida cotidiana. Nos permiten desde pulsar las teclas de un cajero automático y saber qué línea de bus coger hasta seguir una receta”.
Solé está convencida de que la lectura es una llave que abre la puerta a mundos que de otro modo serían desconocidos, y considera que más que una técnica representa una competencia. “Por ello -complementa- un sistema que no forma lectores es un sistema que necesita revisar su funcionamiento”.
La especialista no ve nada de malo en que la gente lea y escriba a través de Whatsapp, al que considera un recurso adecuado para los tiempos: rápido y al alcance de la mano. Sin embargo, advierte que ello no significa que todo deba escribirse o leerse de ese modo. “Hay muchas investigaciones que dicen que este tipo de lectura instantánea nos hace más rápidos, más multitarea. Pero nada sale gratis: también nos quita concentración”, explica. Y ciertamente leer supone concentrarse, interpretar, dar significado y relacionar el contenido mediante el conocimiento que hemos acumulado. Esto implica ya ciertos niveles de complejidad y tiempo, y sería una de las razones por las cuales para algunos chicos de las últimas generaciones leer un texto de 20 o más páginas es poco menos que un suplicio.
Para aminorar esta resistencia desde que los niños están en capacidad de leer, la doctora Solé recomienda seleccionar la lectura de manera que vayan desde los textos más sencillos a aquellos que requieren mayor adiestramiento y ciertas claves para decodificarlos. Será igualmente importante que en casa los padres inviten a leer con el ejemplo. “No hay forma de transmitir el placer de la lectura si no es experimentado. Es muy difícil que un chico se enganche con la lectura si en su casa no ve leer a nadie”, subraya. Cita en ese sentido al autor francés Daniel Pennac, quien ha dicho que “leer es uno de esos verbos, como amar o desear, que admiten muy mal el imperativo”.
Isabel Solé afirma en definitiva que “animar a la lectura significa hacer que otro tenga ganas de leer lo que tú has leído, y eso pasa por comentar, por relacionar con otros ámbitos… a veces no son caminos directos, sino algo sutil, más indirecto: seducir”.