Que en el Perú carecemos de
vocación patriótica, voluntad de servicio y un interés por el bienestar general
representa una falta a la verdad. Para demostrarlo tenemos a 19 personajes que
sin consideración de las incómodas exudaciones de verano recorren el país
entero recordándonos que son ellos los depositarios de la redención nacional.
Diecinueve almas cuyos méritos, probidad y elevado entendimiento de la gestión pública
son atributos construidos a pulso y sobre los que no debería existir el menor
atisbo de duda.
Ante palmaria prueba de consagración
al Perú, apenas algunas cuestiones de poca monta: ¿Qué los lleva a emprender
esta carrera de fondo hacia la presidencia de la República? A ver, señores candidatos, a calzón quitado, ¿cuáles son las motivaciones más hondas por las que -unos por primera
vez y otros con pretensiones de repetir el plato- buscan el poder?
Dios los cría...
Sean Penn y Kate del Castillo, a
quienes no se les puede desmerecer cualidades histriónicas, no quedan bien
parados tras revelarse los entretelones la ya famosa -aunque dudosa en términos
periodísticos- entrevista al Chapo Guzmán. En otro de los arrebatos de la
militancia antisistema que los dos comparten -que por lo demás no deja de ser
un estupendo negocio-, parecieran no haber medido las consecuencias de adentrarse en
las procelosas parcelas del capo mexicano.
Probablemente se libren de los dictados
de la justicia, pero la moral está debilitada y lo que pretendan hacer en
nombre de ella por lo menos arqueará cejas. A no dudarlo, la megalomanía es
consustancial a muchos de los de la mancha progre.

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